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El miedo no es tonto

¿ Cómo te relacionas tú con el miedo ?

El miedo, valiosa emoción de descubrimiento , aprendizaje y transformación.

El otro día, uno de mis clientes de consulta me decía; “ tengo miedo, creo que soy un cobarde” . Pensé que esta emoción universal merecía una reflexión, me acordé de la dignidad del miedo, de las sencillas y claras ideas que expone Norberto Levy en su libro “La sabiduría de las emociones” así como  de mi amiga y psicoterapeuta Alicia Monzó, quién me recomendó su lectura. Espero que este artículo os sirva para conocer la utilidad de esta sabía emoción.

El miedo es una valiosa señal que indica una desproporción entre la amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con que contamos para resolverla.

Todos hemos experimentado miedo alguna vez, sin embargo, nos relacionamos con él desde la ignorancia y en ocasiones desde la ineficacia. Este desconocimiento se manifiesta a través de nuestra actitud de descalificación fruto de las creencias culturales, las cuales han convertido al miedo en una emoción indigna.

La descalificación se expresa a través de frases populares como esta,  “ El miedo es signo de debilidad “, “ Los hombres no tienen miedo “, “ Déjate de miedos y adelante “.

Quizás la creencia más descalificadora sea la de equiparar al miedo con la cobardía , “ ¡ No seas cobarde  ¡ “. Parece que el miedo sea la causa del problema. Algunos intentan por todos los medios no sentirlo ya que suele ser una sensación desagradable, molesta e incluso paralizante. En ocasiones, incluso, lo vivimos como un drama, cuando se hace crónico y la sensación es muy intensa. Si pudiéramos lo meteríamos en una bolsa de basura y lo tiraríamos a un contenedor.

Una nueva mirada

Me gustaría aclarar que el miedo no es el problema, el miedo indica la existencia de un problema y escucharlo nos da la clave para solucionarlo.

El miedo es como la luz roja que aparece en el salpicadero del coche y que nos indica que hemos entrado en reserva, que habrá que poner gasolina sino queremos quedarnos tirados en la cuneta . En esta ocasión, sabemos que la luz indicativa no es el problema, es precisamente esa señal la que nos informa y nos indica cómo resolverlo.

Aprovechemos la luz roja , en ella está la clave. Si por el contrario, me dijera “ estoy harto de la luz roja “,  “ no me dejaré amedrentar por ella “ , la consecuencia sería quedarme tirado en el camino. Esto es lo que solemos hacer con el miedo a nivel psicológico.

Algunas creencias erróneas

¿ Existe la cobardía ?. ¿ Dónde comienza la cobardía o la valentía ?

La idea de cobardía nace desde un supuesto equivocado: que todos disponemos de los mismos recursos para enfrentarnos a los desafíos , y que algunos a pesar de contar con ellos, no los enfrentan. A estos, nos atrevemos a llamarlos cobardes.

Lo que sucede es que hay personas que disponen de recursos para enfrentarse a la amenaza que se les presenta y otras que todavía no los han desarrollado.  Si quien afrontó el desafío no hubiera tenido los recursos, habría sentido miedo y se habría retirado. Sentir miedo es una oportunidad de aprendizaje sobre uno mismo y sus posibles respuestas.

¡ Yo no tengo miedo  ¡ No escuches al miedo ¡ ¡ El miedo no es un buen consejero ¡

Puede ocurrir que no sientas miedo, también puede ocurrir que si por sentir miedo te has sentido rechazado, descalificado, tildado de cobarde etc, poco a poco vas anestesiando la percepción de tu miedo. Ya no lo registras ¡ yo no tengo miedo ¡. Al no contar con esa señal,  te enfrentas al desafío sin reconocer qué recursos serían necesarios para hacerlo y el resultado final más frecuente es acabar con más caídas que logros.

Podemos creer que si no lo escuchamos, no lo sentimos, sin embargo, el miedo no funciona así. Lo que ocurre es que entramos en un círculo vicioso,  se intensifica, porque en el fondo el miedo busca ser escuchado y nosotros nos empeñamos en ignorarlo para que así pierda fuerza, por el contrario, la voz del miedo adquiere más peso y ya no podemos anestesiarlo. Es entonces cuando se produce la RETRACCIÓN. Nos negamos a escuchar el miedo, no hacemos nada y este se crece y grita más alto.

Anestesiar el miedo es como tapar la luz roja del salpicadero del coche….

El miedo psicológico comienza siendo pequeño. Cuando uno no ha aprendido a escucharlo y asistirlo , el miedo se hace grande y se transforma en el miedo encapsulado.

¿ Cómo relacionarnos con el miedo ?

El miedo se calma cuando es escuchado con respeto, lo que más quiere es que se le ayude a desarrollar sus capacidades potenciales y cuanto más lo logra , más expande los desafíos que desea. Si lo escuchamos podemos ayudarlo a equilibrar la relación recursos-amenaza, podemos transformar un lastre en un colaborador activo y vital. Pasamos de darle la espalda a diseñar la acción a la medida de nuestras posibilidades reales.

La persona puede aprender a relacionarse con el miedo, a desarrollar sus potencialidades. Un profesional puede acompañarte en el proceso. Estamos para eso.

Si necesitas un consejo más personalizado, puedes escribirme a la dirección de correo  patriciagil@cop.es o contactar a través de este formulario. Estaré encantada de atenderte.

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