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La doble cara de la ansiedad

Imagina que vas andando por una avenida de una ciudad populosa siguiendo las instrucciones que te han dado para llegar a un piso que no has visitado antes. Un poco perdido, te aventuras por un callejón oscuro y lleno de desperdicios. De pronto oyes un sonido fuerte, como de algo que se estrella detrás de ti. Un diminuto cúmulo de células nerviosas gritan al sistema nervioso central ¿qué es eso?, y le ordenan que mire a ver, ¡entérate ¡, ¡alerta ¡.

Las señales perceptivas y de alerta llegan a la corteza frontal, que evalúa la situación y decide si hay peligro o no. Si determina que un gato ha volcado una lata metálica, calma a la amígdala diciéndole: «No hay nada que temer».

La ansiedad positiva

La ansiedad es una emoción natural, presente en todos los humanos, que resulta muy adaptativa pues nos pone en alerta ante un posible peligro o amenaza.

¿Qué pasaría si pudiéramos eliminar los síntomas de la ansiedad?

Si eliminamos completamente el estrés o la ansiedad, estaríamos renunciando a nuestro termómetro emocional, nuestra posibilidad de “darnos cuenta” de que algo, interiormente, no funciona del todo bien. La ansiedad es fuente de conocimiento. Es una guía que nos advierte y nos comunica mensajes de nosotros mismos. La ansiedad busca llamar nuestra atención. Tomémoslo como un aviso para hacer algún cambio.

La ansiedad contiene información sobre nosotros, nos mantiene vivos y despiertos. Un poco de ansiedad es necesaria  para nuestra supervivencia y adaptación.

Por ejemplo, gracias a la ansiedad si tenemos que mantenernos despiertos conduciendo, lo conseguimos: la ansiedad tensa nuestros músculos, ayuda a que nuestras reacciones se coordinen y que no nos durmamos.

De hecho, está científicamente probado, que hay un nivel de ansiedad, por debajo del cual: los reflejos, la concentración, la atención, la memoria y el rendimiento caen estrepitosamente.

Ya hemos dicho que la ansiedad es una emoción necesaria para la supervivencia. Ahora bien, un exceso de ansiedad también perjudica nuestro rendimiento, llegando incluso a bloquearnos o paralizarnos. El problema surge cuando salta la alarma para avisarnos de peligros que no son reales, que son fruto de nuestra interpretación.

Sin ansiedad, es imposible ponerse en estado de alerta para enfrentarse a los retos distintos que se nos presentan en la vida. La ansiedad es absolutamente necesaria, pero claro, hay que distinguirla del miedo que paraliza, corroe e interrumpe el flujo normal del crecimiento. ( Eduardo Punset )

Cuando la ansiedad es muy intensa

En ocasiones, la ansiedad experimentada puede ser muy intensa, incluso puede llegar a paralizar la capacidad de actuación. Por ejemplo, aquellos que temen a hablar en público, es posible que eviten asistir a una reunión o encuentro por si se les invita a participar. Incluso, pueden poner una excusa a última hora porque el miedo ante su audiencia les supera.

Evitar las situaciones que no nos gustan, no ayuda a liberarnos de nuestros miedos, por el contrario, afrontar estas situaciones ayuda a superarlas. En esos casos resulta necesario tratar la ansiedad o el miedo para transformarlos en respuestas adaptativas.

En la práctica diaria y la mayoría de las veces que acudís a consulta, la ansiedad y el estrés son causas principales de vuestra preocupación y de vuestro malestar emocional.  Con el tiempo, se han instalado en vuestras vidas y os han acompañado de viaje a muchos lugares, sin pedir permiso. Os envían señales de qué algo hay que reestructurar o cambiar.

Quizás hayas sentido o sientas que la ansiedad o el estrés  te persigue con más intensidad en determinadas situaciones o ante determinadas personas e incluso sospeches cuando van a irrumpir con más fuerza. En otras ocasiones, es posible que ni sepas el porqué de estos síntomas de angustia, desasosiego, desazón, irritabilidad etc.

Existe todo un cuadro de manifestaciones físicas que funcionan a modo señales: dificultades para respirar suavemente, náuseas, vómitos, temblores, sobrecarga muscular, estreñimiento, cefaleas, sudores, escalofríos, mareos, etc., y cada cuerpo manifestará la ansiedad en el órgano más vulnerable.

Algunas de las expresiones que más escuchamos para describir nuestra ansiedad,  “los nervios se me agarran al estómago”, “se me hace un nudo en la garganta”, “me falta aire para respirar”, o “me sudan las manos”, etc.

Pero la ansiedad no sólo se manifiesta físicamente, sino también a nivel psicológico: miedo, irritabilidad, dificultad para concentrarse, inquietud,  movimientos que no podemos controlar, actos o tics repetitivos, bloqueo corporal, insomnio, etc.

A veces utilizamos indistintamente los términos ansiedad, estrés o miedo. Vamos a distinguir un poco su significado psicológico:

El miedo es una respuesta emocional de nuestro organismo a un peligro real e inminente. Es una reacción saludable que nos permite tomar medidas ante un peligro: huir o enfrentarnos a él. Es necesario sentir miedo cuando hay un peligro para poder enfrentarlo.

Sin embargo la ansiedad es una sensación más difusa, y un sentimiento de incomodidad más sutil y continuo. Es como una “preocupación constante”, incómoda al fin y al cabo.

Por otro lado, consideramos que una persona tiene estrés, o está estresada, cuando tiene la sensación de hacer frente a situaciones o emociones que sobrepasan sus recursos. La persona en cuestión, tiene la sensación de que “no puede con todo”, siente que no puede afrontar todo lo que se le viene encima.

La ansiedad y el estrés están valorados culturalmente como algo negativo y, de hecho, así lo hacen saber casi todos los clientes. Quieren reducir ese malestar y esa angustia, quieren hacer desaparecer el síntoma universal de cualquier malestar psíquico.

Un poco de ansiedad si , pero ni mucha ni poca. 

Generalmente cuando los pacientes vienen a consulta por situaciones de ansiedad, lo que pretenden es que el psicoterapeuta les enseñe a relajarse y a mitigar la ansiedad. Sabemos que el tópico de la “relajación”, como solución a todos los problemas relacionados con la ansiedad, ha estado sobrevalorado.

En ocasiones los clientes acuden a la medicina alternativa, como la acupuntura o la fitoterapia para calmarse y relajarse. Algunos acuden a su médico para tomar algunos medicamentos. Actúan sobre el sistema nervioso y calman la sensación de angustia pero aunque alivien los síntomas, los medicamentos no tratan el mecanismo de la ansiedad. Por eso se acompañan de una psicoterapia.

Lo curativo es aprender a tolerar un cierto grado de ansiedad sin malestar, sin sufrimiento. De la misma manera que toleramos un poco de frío en invierno, un poco de hambre antes de las comidas y un poco de sueño por las mañanas y no tenemos la sensación de tener sufrimiento por frío, sueño o hambre.

Por ejemplo, cuando un ascensor se para, casi todo el mundo experimentan un cierto grado de ansiedad, que aumenta a medida que se prolonga el tiempo de parada. Pero algunas personas se asustan de su propia ansiedad, comienzan a percibir fuerte y nítidamente los latidos de su corazón, tienen sudoraciones, un nudo en el estómago…y tienen el presagio de que todo eso va a ir a peor, de que no van a poder soportar esas sensaciones.

Estas personas, tienen una gran sensibilidad a la sensación de ansiedad pero pueden aprender a interpretar la realidad desde otras alternativas más positivas y adaptativas.

La persona puede aprender a tolerar la ansiedad, desarrollar la capacidad de autoapoyo mediante entrenamiento y así enfrentarla por si misma cuando se encuentre en situaciones de ansiedad intensa.

Un profesional puede acompañarte en el proceso, no lo dudes, estamos para eso.

Espero haber sido de ayuda. Si necesitas un consejo más personalizado, estaré encantada de recibir un correo tuyo.

10 Comments

  1. Una vez más darte la enhorabuena por el artículo. Creo que explica de manera clara y concisa lo que es la ansiedad. Me gusta mucho el mensaje positivo que transmite. Esa idea de que esas sensaciones o síntomas que todos padecemos son positivas y nos avisan del peligro, pero que también debemos aprender a controlar. Es un tema de mucho interés ya que en mayor o menor medida a todos nos afecta en algún momento de nuestras vidas. Es una gran guía de autoapoyo y conocimiento para evitar quedar bloqueado por el miedo y la inseguridad y afrontar con serenidad las decisiones de nuestra vida.

    Felicidades hermanita 😉

  2. Lucia dice:

    Querida Patricia: Enhorabuena, me ha encantado el artículo y voy a compartirlo si te parece bien. Durante los minutos que he leido tu artículo la palabra “ansiedad” la he vivido como algo muy normal y positivo,…nada que ver con el horror de no poder respirar y creer que el mundo se está acabando cuando la tienes dentro de tí.
    Que gozada y suerte tenemos de contar con profesionales como tú que nos ofrecen una visión mas amplia y normalizada de todos estos asuntos que tanto miedo no dán y sobre todo decirlos
    No pares de regalarnos sabiduría de este estilo por favor.
    Un fuerte abrazo Lucia

  3. Ana María dice:

    Gracias por tu artículo.Cogeré, para mi, un trocito: “aprender a interpretar la realidad desde otras alternativas más positivas y adaptativas” . Felicidades por tu trabajo.

  4. pepaferrer dice:

    La ansiedad…¿Quien no ha pasado algún momento por ahí? ¿Y por qué tendemos a ocultarlo? la incertidumbre de lo nuevo genera ansiedad y hay que aprender a gestionarla dándole un enfoque positivo. Si además tenemos al alcance lecturas tan interesantes como tus escritos o tu ayuda directa como terapeuta…el camino casi lo tenemos recorrido.
    Gracias por compartir tus conocimientos y experiencia. He disfrutado con la lectura de cada renglón.
    Un abrazo
    Pepa Ferrer

  5. victoria4142 dice:

    Me ha encantado tu artículo Patricia, sencillo y fácil de leer..como a mi me gusta. No sabía que existiera esa parte positiva de la ansiedad y me ha reconfortado mucho el leerte..Eres una buena profesional porque yo acudo a tu consulta y doy fe de ello.. pero permíteme que te diga que para mi eres “la mejor” con diferencia. Felicidades por tu artículo..qué bien escribes! Un besazo.

    • ! Hola Victoria !
      Me alegro que te haya sido de utilidad. Gracias por tu apoyo y reconocimiento.
      Vosotros sois fuente de inspiración y también estímulo para mi trabajo y mi superación profesional.
      Ambas compartimos los mismos objetivos y eso hace que seamos un gran equipo.
      Un abrazo.

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